10 septiembre 2013

El eterno aprendiz

“Un nuevo aprendizaje es una ruptura del equilibrio momentáneo de los esquemas mentales del aprendiz” (adaptación de una idea de Ángel Pérez).

Aprender es una actividad innata a la existencia. No podemos cómo no aprender. Nuestro cerebro está programado para subsistir y, lógicamente, para eludir la muerte y los peligros que la recuerdan. Aprender es el camino para alargar todas las formas de seguir vivos.
Aprendemos para sobrevivir biológicamente, pero también social, cultural, familiar, personal y, hasta económicamente.
Y siempre se repite el mismo guión: cuando entra una nueva verdad, desequilibra la superficie del mar del saber, la onda revuelve el fondo y, finalmente, las aguas íntimamente conmovidas tratan de recomponerse y volver a su equilibrio inicial.
 
El ser humano es el eterno aprendiz hasta que alcance el equilibrio definitivo.

1 comentario:

  1. Y tu mismo dices que el equilibrio es imposible. ¿Es el movimiento equilibrio o solo hay equilibrio en la quietud?
    Supongo que el equilibrio viene de la dualidad que hemos creado, en la que vivimos y la que continuamente genera un mundo de pares antagónicos, de extremos en los que poder buscar un punto a medio camino entre la luz y la oscuridad.

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