Los
encargados de la sanidad llaman constantes vitales a un conjunto de datos relativos
al funcionamiento del organismo
(temperatura, respiración, pulso, tensión arterial…) que han de
mantenerse en uno determinados valores
para asegurar la normalidad del estado del paciente. Es paradójico que las
constantes no son tan constantes. No tenemos permanentemente la misma
temperatura, ni el mismo pulso cardiaco porque son tantos los factores que
alteran el orden necesario para vivir dentro los márgenes que lo que se
considera la salud. Sin
embargo, resulta curioso que el cuerpo ante las múltiples, continuas e
inagotables variantes externas que lo desestabilizan trate en todo momento de
buscar los límites de lo normal, de lo saludable, busque como un incansable
Sísifo el equilibrio.17 agosto 2013
Las inconstantes constantes
“Las
constantes son inconstantes” (José Antonio López Trigo)
Los
encargados de la sanidad llaman constantes vitales a un conjunto de datos relativos
al funcionamiento del organismo
(temperatura, respiración, pulso, tensión arterial…) que han de
mantenerse en uno determinados valores
para asegurar la normalidad del estado del paciente. Es paradójico que las
constantes no son tan constantes. No tenemos permanentemente la misma
temperatura, ni el mismo pulso cardiaco porque son tantos los factores que
alteran el orden necesario para vivir dentro los márgenes que lo que se
considera la salud. Sin
embargo, resulta curioso que el cuerpo ante las múltiples, continuas e
inagotables variantes externas que lo desestabilizan trate en todo momento de
buscar los límites de lo normal, de lo saludable, busque como un incansable
Sísifo el equilibrio.
Los
encargados de la sanidad llaman constantes vitales a un conjunto de datos relativos
al funcionamiento del organismo
(temperatura, respiración, pulso, tensión arterial…) que han de
mantenerse en uno determinados valores
para asegurar la normalidad del estado del paciente. Es paradójico que las
constantes no son tan constantes. No tenemos permanentemente la misma
temperatura, ni el mismo pulso cardiaco porque son tantos los factores que
alteran el orden necesario para vivir dentro los márgenes que lo que se
considera la salud. Sin
embargo, resulta curioso que el cuerpo ante las múltiples, continuas e
inagotables variantes externas que lo desestabilizan trate en todo momento de
buscar los límites de lo normal, de lo saludable, busque como un incansable
Sísifo el equilibrio.
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